La guerra por el cobalto y su influencia en los precios de los coches Eléctricos

Fabricar baterías de coche eléctrico conlleva un gran problema: la guerra por el cobalto

 

El cobalto comienza a ser el nuevo oro del siglo XXI, al igual que las materias primas que conforman las baterías de los coches eléctricos. Si tenemos en cuenta que un teléfono móvil contiene entre cinco y 10 gramos de cobalto y que una batería puede llegar a contener hasta 15 kilos, está claro que se acerca una escasez de materias primas ante una demanda que crece más rápido que la capacidad de producción.

Lo más preocupante es que más del 60 % del cobalto proviene de la República Democrática del Congo (RDC), donde los temores sobre la inestabilidad política y los desafíos del abastecimiento ético se combinan para poner en peligro el suministro. Es el país más pobre del mundo.

Un mineral que ha alcanzado máximos históricos

 

Hasta hace tres años se producía en el mundo más cantidad de cobalto de la que se consumía, pero con el auge del coche eléctrico y de la cada vez más competitiva industria de los teléfonos móviles y otros dispositivos, ha llegado ha disparar su precio y su interés por los inversores.

El cobalto tiene la cualidad de potenciar las propiedades de otros metales como el litio, el componente más usado en las baterías, y según datos de la BBC, los fabricantes de baterías acaparan cada año el 45 % de la producción global de este mineral.

Pero el encarecimiento de estos materiales es algo relativamente reciente, infundado por el crecimiento del mercado del coche eléctrico y sobre todo por sus previsiones de seguir creciendo. Solo el precio del cobalto ha crecido un 235% en 2017, pasando de 34.600 dólares por tonelada a 81.360 dólares. Pero parece que esto no va a parar, pues hay muchos intereses por medio en el que ya no solo están las grandes compañías.

¿Dónde está el cobalto?

En torno al 60% del cobalto que se extrae en el mundo procede de la República Democrática del Congo. Un 45% de este mineral ha sido utilizado durante el pasado año para la fabricación de baterías de iones de litio (las que montan los teléfonos móviles, tabletas y ordenadores portátiles).

Durante el  año 2017, la producción mundial de baterías para dispositivos necesitó un total de 123.000 toneladas de cobalto, toneladas de las cuales, según el Instituto de Desarrollo del Cobalto (CDI), solo el gobierno chino compró 5.000.

Estas cifras corresponden a un período en el que el mercado del coche eléctrico solamente ha supuesto un 1% del mercado automovilístico mundial, pero las previsiones apuntan a que éste será del 50% en el año 2040. Otro dato importante en este asunto es que cada coche eléctrico requiere entre ocho y doce kilos de cobalto (frente a los ocho gramos que necesita la batería de un móvil), por lo que si se cumplen las estimaciones, se demandarán 200.000 toneladas de cobalto más cada año.

Cada coche eléctrico requiere entre ocho y doce kilos de cobalto frente a los ocho gramos que necesita la batería de un móvil

Como vemos, las previsiones de demanda y la escasez del producto auguran una guerra encarnizada que disparará el precio de este material ya conocido como “oro azul”, y sobre el que cierne un marco convulso debido a las condiciones de las personas que lo extraen en las minas, principalmente en la República Democrática del Congo.

Desde los medios de comunicación se ha estado dando visibilidad en los últimos meses a la situación política y social que ha provocado en esta región el interés por el coltán y el cobalto. Muchas de las minas son controladas por grupos armados que fuerzan a los habitantes a trabajar en ellas en condiciones que rozan la esclavitud.

Según Unicef, en 2014 la cifra de niños que estaban obligados a trabajar en las minas de explotación de cobalto del Congo era de 40.000, niños con edades que comenzaban en los siete años. Amnistía Internacional decidió llevó a cabo un informe para denunciar estos hechos, señalando a las principales compañías del sector como cómplices y forzándoles a tomar cartas en el asunto.

El futuro es azul (y un poco negro)

Como vemos, la guerra por el cobalto no ha hecho más que empezar, ya que la especulación entorno al mismo aún se fundamenta en predicciones del mercado. Si éstas se cumplen, se demandarán 200.000 toneladas de cobalto más cada año, de modo que la extracción de este metal debería triplicarse para poder cubrir las necesidades de los fabricantes.

En todo esto no podemos olvidarnos de la tendencia alcista del precio del cobalto, ¿afectará esto al mercado de la telefonía móvil? o  ¿como queda el sector del automóvil con el coche eléctrico? Aquí el miedo está claro: subida de los precios en el producto final. Es posible que la escasez del material pudiera repercutir encareciendo los costes de producción de los teléfonos.

Sin embargo, expertos como CRU no contemplan una subida del precio del cobalto  como en la vivida en los últimos 3 años. Es más, añaden que si el precio del cobalto siguiera subiendo de manera tan fulgurante, las compañías no tardarán en aumentarán los esfuerzos para disminuir su uso en las baterías, por lo que su previsión es que con el suministro asegurado que están llevando a cabo, se podrán mantener los precios en niveles razonables.