La batería suele avisar antes de fallar por completo. Arranque lento, luces con menos intensidad o avisos eléctricos son síntomas que conviene revisar.
Los trayectos cortos y el coche parado durante días pueden acelerar la descarga.
En el taller podemos medir la capacidad real de la batería y comprobar el sistema de carga para evitar sustituciones innecesarias.
